miércoles, 11 de diciembre de 2024

Anécdota N°1: El mal espíritu de una luciérnaga

Una noche me encontraba en el campo, todo estaba desolado y hasta podría decir tranquilo. A lo lejos vi muchas luciérnagas, me llamaron la atención y no les tenía miedo, así que me puse a jugar con ellas. Luego de un rato, empecé a espantar a una con mi mano, pero nunca pensé que esta iría creciendo poco a poco hasta convertirse en una silueta de un hombre, una silueta completamente negra. Tenía 10 años, así que temía que mi familia no me creyera si les llegaba a contar, por suerte, mi tío apareció y llegó a ver lo mismo que yo estaba presenciando, él ya estaba acostumbrado a estas situaciones, así que le empezó a echar agua bendita a esa figura, se puso a rezar y la silueta se desvaneció. Mi tío siempre dice que es una situación común en los campos de Cajamarca.

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